Vice: el precio que conlleva llegar a la cima

Dirigida por Adam Mckay, en esta ocasión con Vice (en México: El Vicepresidente, Más allá del poder) el director se suma a un reto grande dentro de su trayectoria, envolviendose en un tema importante en la vida política, económica y social de los Estados Unidos, sobre todo, repasando a toda la clase política de la derecha estadounidense.

Con un tono casi sardónico y carente de sutileza, lanza una de las películas más controvertidas que se han hecho sobre la política estadounidense, abordando como figura principal a Dick Cheney, encarnado extraordinariamente por Christian Bale (uno de los favoritos a llevarse el premio a Mejor Actor de los Premios Oscar).

¿Quién es Dick Cheney? Para los no tan familiarizados con la historia de Estados Unidos, es un hombre que terminó por convertirse en uno de los más poderosos, no solo de USA, sino de todo el mundo, y lo hizo siendo el vicepresidente del país más poderoso del mundo y de una manera muy peculiar: No necesitó sentarse en la Oficina Oval para haber hecho y deshecho con su política exterior contra Irak e Irán.

Con un toque muy peculiar de humor, ironía, sarcasmo que llega casi a la demonización, Vice es un filme que divide opiniones por su cargada agenda liberal y su poco disimulo para criticar a la derecha, con sus políticas de capitalismo voraz.

 

 

Con un ambicioso y determinante personaje principal, otro de los puntos importantes del filme es que a pesar de que vemos las noticias, a menos de que nos dediquemos a algo relacionado sumamente con la política no alcanzamos a digerir el peso que tiene el vicepresidente (de Estados Unidos) cuando el presidente no está, y es algo que Mckay nos hace concientizar.

Además, nos tenemos que detener a pensar  en todo el poder que el personaje principal (Dick Cheney) fue adquiriendo desde su llegada a la Casa Blanca, cuando al conocer a las “personas adecuadas”, va subiendo de nivel, aprendiendo todo lo que puede de gente con moral muy discutible y estudiando todas las vías posibles.

Aunado al papel fundamental de su esposa Lynne Cheney (interpretada magistralmente por Amy Adams, otra favorita a llevarse la categoría Mejor Actriz de Reparto), quien lo impulsa con una fuerza natural que le hace ver los planes, su inspiración y a quien nunca se atrevería a decepcionar, y es que es justamente ella por quien sella todos los actos que comete para mantenerse en las esferas del poder a como dé lugar.

Pero no todo se queda ahí, pues el filme también explora en la  teoría unitaria ejecutiva, la cual permite que el presidente ejerza el total control del poder ejecutivo, y que claramente George WBush (interpretado por Sam Rockwell) no es el hombre idóneo para ejercerlo.

De esta película básicamente en lo que hay que indagar además de lo interesante que puede ser la trama, es por supuesto en las actuaciones (ya antes mencionadas) y que hay que elogiar. Primero, Christian Bale es todo lo que está bien en el largometraje, en un personaje que consagra aún más su carrera, su poder en escena es justo eso que la trama busca recalcar y va más allá de su caracterización.

Y qué decir de la complementación con Amy Adams y Sam Rockwell,  cada una merecedora de su nominación, pues también son el alma indispensable de la narración. Eso, más un guión original (nominada) bien ejecutado que en ocasiones (quizá) por el peso histórico puede confundir un poco pero que al final cumple con el objetivo de mostrar lo que implica el poder en la política estadounidense.

Nominada a Mejor Película, Vice aunque no se posiciona como favorita, es un escape de reflexión respecto al poder (válgase la redundancia) que no solo va dirigido a Estados Unidos, sino a todo el mundo, y queda ad hoc a los tiempos que vivimos en la actualidad.

 

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